17 marzo 2015

La gente de la jet se casa en los Jerónimos

No le parece a usted, señor Umbral, que el señor Cuevas se está poniendo muy navideño con los decembrinos, o sea Nico y Antoñito? -me dice el cerillas del café. Bueno, es el tiempo de ello. Todo el mes es Navidad, al menos por la tele. A ese lo que pasa es que le duele en las carnes, y no como a Felipe González. Le paran el taller los curratas y se queda sin el pan de sus hijos. - 

¿Usted cree que los hijos del señor Cuevas comen pan? - Ahora por fiestas comerán jijona, que es lo suyo. Lo cual que el jijona de mi barrio, o sea Alcalá/Meco, lo hacen con cacahuetes en la Siena Pobre. - ¿Es que no le gusta a usted el edificio del señor Oiza en la M/30? - Antes de meterme en esa plaza de toros para presos, prefiero yo dormir aquí en el tenderete, debajo del bisontefield. Pero a ver si escribe usted una columna explicando lo de Cuevas y Nicolás Redondo, y le dan el Nobel, como al señor Cela, que caía por aquí cuando todavía no hablaba sueco, que ha pasado del taco al sueco en cuatro días. - 

Tampoco es eso. Lo que pasa es que Jorge Semprún le ha suspendido en castellano, y ahora va a empezar en sueco, a ver cómo le sale. - El castellano le sale muy bien al señor Semprún cuando habla en francés. - Si es que no hay como la lengua materna. - Por lo menos tenemos un ministro con idiomas, que los de Francisco Franco, o sea el Opus, sólo hablaban latín. - El Papa, o sea Wojtyla, también habla en latín, y mire usted la que ha liado en Polonia. - Si es que Walesa es un Nicorredondo que va a misa. ¿Usted ha visto alguna vez a Nicorredondo en misa? - 

Bueno, yo sólo voy a los Jerónimos cuando se casa alguien de la jet. - ¿Y quién se tira ahora a quién en eso de la jet, usted que se codea? - Entre la gente guapa nadie se tira a nadie. Sólo tienen romances para salir en las revistas. Si no, ¿de qué íbamos a vivir usted y yo, que nuestro oficio es vender periódicos? - Aquí en lo mío la política ya no vende, don Francisco. Ni lo del Muro ni aunque tiren el Kremlin y hagan apartamentos. Sólo venden los banqueros y las bragas, y por junto mejor que separados. - ¿Y Julio Iglesias? - Eso era antiguamente. Ahora el que vende es Mario Conde, que es un Gary Cooper a la brillantina. - Eso me parece que ya se lo he oído. - Es que yo me repito gratis y ustedes los periodistas cobran por repetirse. - Quien se repite es Felipe González. Nosotros no hacemos más que transmitir lo que dice. Va a resultar que se me ha hecho usted de la escuela literaria de la bodeguiya. - Soy de la escuela literaria del Gijón, los rojos de toda la vida. El Gijón tiene un siglo. - Y la bodeguiya cien años de honradez. - 

Más bien fueron cien años de soledad. - Eso me suena a un latinoché, Mario Vargas Llosa , que empezó de castrista y ahora va de presidente por la derecha/banana y los yanquis. - Ese fué Gabriel García Márquez. - ¿El de la CIA? - El de «Cien años de soledad». Tampoco creo que el señor Vargas sea de la CIA. - Pues será del FBI. O de James Bond. O de Rambo. O de Batman. - Lástima que sólo venda usted periódicos. Tendría que escribirlos. - Me persigue Semprún, don Francisco Umbral. Como le ocurre a Cela.

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